Mundo Musical - Almería - Historia
Luis Gázquez Morata
Luis Gázquez Morata

El maestro Luis Gázquez nació en plena guerra civil. Circunstancialmente fue en Huércal de Almería el 6 de junio de 1938, pero a los tres días sus padres ya lo habían "sentado" en el registro civil de la capital.

Su versatilidad para la música comenzó a notársele con tan solo siete años. A esa edad comenzó a recibir de manos del maestro Elías las primeras clases de solfeo, guitarra, y bandurria. La "improvisada" escuela se ubicaba al principio de la calle Murcia junto a la iglesia parroquial de San Sebastián.

Allí iban los niños a los se les empezaba a despertar su interés por la música. Alguien velaba por ellos y se interesaba por estos avanzados alumnos. Fue don Eusebio Ribera, director entonces de la banda municipal de música de Almería.

Don Eusebio, seguía de cerca la carrera de los chavales y años más tarde, cuando Luis Gáquez tenía nueve años, lo repescó como "educando" para probarlo en la banda municipal. En esa situación pasó dos años hasta que a los once entró en "plantilla", coincidiendo con otros grandes músicos de la talla de Francisco Fernández Contreras, un excelente saxofonista, Juan Puertas, trompeta, Juan "El Bombardino", y Jesé Cirre entre otros.

A los 16 años, toma contacto con la música joven que se hace esos años en el país. Antonio Bisbal, otro de los grandes, tiene que irse a cumplir el servicio militar y la orquesta Donaire lo llama para que lo sustituya como saxofonista. El ramillete de músicos que forman el grupo es sensacional. Fue la orquesta pionera de Almería que se adentró por otros nuevos caminos de la música.

Luis Gázquez, coincidió con los hermanos Gabriel y Paco Donaire, Antonio Miralles, Manolo Montes, Juan Puertas, y posteriormente con Joaquín de la Muela, Manuel Sánchez Salinas y Guillermo Mañas Gallart.

La orquesta recorre la provincia de Almería de norte a sur. Son invariablemente contratados para actuar en el Casino Cultural, Círculo Recreativo, Club de Mar, y La Granja Balear. En su repertorio empiezan a incluir algunos temas propios. La aventura de Luis Gázquez termina en la orquesta Donaire, cuando Cristo Sánchez de la Higuera -un líder nato- funda Los Trovadores y lo ficha como cantante y guitarra, teniendo como compañeros a Paco Bernabeu, Ángel Barceló, Paco Redondo y Emilio Leseduarte.

Los Trovadores se convirtieron en auténticos ídolos en la capital. Su historia tiene un capitulo aparte. Con la disolución de Los Trovadores sobre 1962, Luis Gázquez se toma un breve descanso, pero muy pronto vuelve a reaparecer con otro "SúperGrupo" de la época. Se trata de Los Dos y dos. Un grupo fantástico formado por Gázquez, Emilio Leseduarte, Angelito Barceló y Paco Mercader, un excelente guitarra de un compleja personalidad. Se mantienen actuando por las salas de fiesta y locales de Almería.

Luis Gázquez, es uno de los músicos que inaugura el famoso nigh club "Manolo Manzanilla". Hasta su retirada definitiva allá por 1973, el maestro Gázquez formó parte de las diversas orquestas existentes en la capital cuyo campo de actuación, aparte de los locales de salas de fiestas, Chapina, Hoango o Manzanilla, se prodigan en las ferias y fiestas de los pueblos más importantes, como Adra, Vera, Dalias, o en la capital.

A finales de los sesenta actuó Antonio Machín en el teatro Cervantes de la capital con su espectáculo "Caras conocidas". Junto al cubano cantaron Adelfa Soto, Emilio El Moro, y el trío almeriense los Jilgueros. Esa noche, tras la actuación, Antonio Bisbal amigo personal de Machín y compadre -el cantante bautizó a una de las hijas del músico almeriense- lo invitó junto a otros miembros de la orquesta, a que fuesen a verlos actuar al Chapina. Cuando llegó Machín ya estaba el grupo en el escenario. Bisbal le indicó a Luis Gázquez que en honor al cantante interpretase "Angelitos negros". Con más miedo que vergüenza, impresionado por la presencia del gran maestro, Luis se "arrancó". Su versión, un tanto aflamencada y de un gusto exquisito, no dejó indiferente a Machín, ya que cuando terminó de cantarla, se acerco al escenario y tras estrecharle la mano le dijo suavemente. "Viejo, eso no hay nadie que lo mejore".

José Ángel Pérez García