Mundo Musical - Almería - Historia
Luis García Escobar
Luis García Escobar

A Luis García Escobar es difícil imaginárselo navegando por la vida sin la música. Muchos de los que ya brincamos la barrera de los sesenta, lo consideramos un tanto como "el padre" del pop-jazz en la historia de la música almeriense. A pesar del tiempo transcurrido, desde que en 1962 iniciase sus pinitos con el grupo "Los Ruthy Jazz" sus raíces las mantiene intactas en nuestro días. En este tiempo, quedan muchas cosas que contar de Luis García Escobar. Otro día nos ocuparemos de Fernando, su hermano, y también lo haremos con mayúsculas.

Luis, cada miércoles convierte su casa en una sala de sesiones musicales donde se dan cita los mas variopintos interpretes de la música almeriense. Su generosidad y altruismo han convertido esta cita semanal en un referente del blues, el rock o el jazz. Ahora vamos a su pasado.

Nació en una vivienda de la plaza de la Virgen del Mar en el año 1944. Como no podía ser de otra forma, en una persona con las inquietudes de Luis, los libros y los estudios mantuvieron su pulso en los años adolescentes. Con otros coleguillas se reunían en un caserón de la calle Tenor Iribarne, propiedad de la madre de Cristo Sánchez de la Higuera cuyas habitaciones estaban repleta de pianos. Allí, entre viajes a la tienda de Cristo donde llegaban loso primeros discos de vinilo empezó todo. Aparecieron Paco Andujar, Ángel Barceló y Cristo que siempre llevaba el cotarro, no olvidemos que "Los Ruthy Jazz" eran algo así como los "filiares" de "Los Trovadores". El cotarro era cosa de Cristo pero el isocarro era cosa de Luis. Como podían le alquilaban un piano a la viuda de Sánchez de la Higuera y con las primeras guitarras eléctricas llegadas a Almería y los tambores comenzaron a tocar por esos pueblos de Dios.

Una aventura que duro más de cuatro años. En más de una ocasión utilizaron un "isocarro" para transportar el piano a los pueblos donde actuaban. A veces tardaban hasta diez horas para llegar a La Rabita o siete para ir a Carboneras. Las circunstancias, en ocasiones obligadas convirtieron a Los Ruthy Jazz durante su existencia, en una especie de escuela de música joven por donde pasaron entre otros el batería Juan Miguel Soriano o el saxofonista Juan Carlos Padilla, el mismo que estuvo bastantes años mas tarde en el potente "supergrupo" que formó Miguel Ríos. A los 24 años, una noche calida de verano, meditando sobre su piano durante uno de los descansos en la actuación en la sala de fiestas Manolo Manzanilla, Luis tomó una decisión de la que no se ha arrepentido. Terminó su divorcio con los libros, finalizo el Preu y se metió de lleno durante cuatro intensos años en la carrera de Derecho. Concluida esta etapa inició otra "aventura" profesional como gestor.

Su nueva línea profesional lo lleva hasta Málaga donde trabaja en el banco Atlántico, retorna a Almería y en la barriada de Pescadería monta su primera gestoría. Después le siguió Altamira y ahora en Gravina, donde "su camarote" es un muestra de su autentica genialidad. Pero la música, es inherente al profesional serio y concienzudo. Sus horas libres o sus ratos, se mezclan con quejidos del blues o latidos del jazz. Al inicio de los ochenta un nuevo proyecto absorbe a Luis García Escobar. Lo llaman la "Bulla Blues Band". Quizás su génesis habría que buscarla en el pub "La Tortuga" a orillas del calido mar de la playa de San Miguel. O quizas en la tetería "Turandot" modelo entonces a seguir para este tipo de musica. En aquella "Bulla Blues Band" gentes amantes de rock y el jazz, como Fafy Molina, Paco Campos o Miguel Saavedra entre otros derrocharon su musica durante años, cada viernes en el pun "Port of Spain" de Christian. El grupo no desaprovechó las ocasiones.

En 1982 actuaron en el Primer Festival de Jazz de Almería. El grupo con tal denominación se mantiene casi quince años. Luego surgiría "El Taller de Música de Almería", una bendita experiencia que en ocasiones congregaba a quince o veinte músicos a la vez.

Los experimentos en la cueva que les dejó en su día Ignacio Calderón, frente al cortijo Fitcher y aquellos domingos interminables ensayando llevó a García Escobar y los suyos a vivir otra curiosa experiencia. Invitados a un festival internacional de Jazz en la comunidad de Murcia codeándose con gentes de primera línea venida de todo el mundo, revolucionaron al personal gracias a un ocurrencia de Gaby Quero. El nivel de los interpretes asustaba. Pero surgió "la chispa", al batería no se le ocurrió otra cosa que plantear la actuación en base a interpretar "jazz por bulerías". El resultado fue increíble.

Gracias Luis por seguir manteniendo viva la llama de la musica en esta nuestra tierra tan proclive a ignorar a los que desde su parcela están contribuyendo a la cultura.

José Ángel Pérez García