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Cristo Sánchez de la Higuera
Cristo Sánchez de la Higuera

Sin duda, Cristo Sánchez de la Higuera fue un adelantado en su tiempo. Su prematura muerte a los sesenta y un años, nos privó demasiado pronto de gozar de las excelencias de este extraordinario músico almeriense, quien curiosamente pese a venirle de herencia, no llegó nunca a escribir o leer una partitura.

Cristo Sánchez de la Higuera nació en Almería en 1923, en una vivienda de la calle Reyes Católicos. Su padre, José Sánchez de la Higuera, profesor de música hizo la carrera de director de orquesta en Madrid, sin embargo el pequeño Cristo que a los cinco años tocaba el piano no quería ver ni en pintura un papel de música. Lo primero que interpretó fue el pasodoble "España cañí". El padre, decidió que la mejor forma de encauzarle la afición era que el maestro Rafael Barco se encargarse de la enseñanza. El niño se presentó en casa del maestro Barco y tras juntar varias notas en el piano, le pidió una trompeta al músico y le tocó un pasodoble.

La precocidad de Cristo Sánchez de la Higuera provocó que a los once años fuese premio Nacional de batería. Autodidacta y dotado de una sensibilidad increíble hacía sonar cualquier cosa que cayera en sus manos. Antes de cumplir los veinte años ya formaba parte de la orquesta que amenizaba los bailes en la Granja Balear, un local de moda en Almería en los años cincuenta, ubicado en el paseo.

En una de las muchas visitas que hizo Antonio Machín a la capital para actuar en el café Colon y en otros locales, coincidió con Cristo a quien cariñosamente le llamaba "Cristofolo". Una de esas noches de Machín de gira por Almería al tomar contacto con la orquesta se dirigió a Cristo diciéndole que si no le acompañaba no cantaría. El cubano dijo textualmente del joven músico almeriense, que "era el único blanco que conocía que tocaba como los negros".

En 1952, Cristo decide formar una pequeña orquesta, que se queda en un trío. Le pone de nombre Trio Maychakan. Le acompañan "El Pajarito" y Antonio Cirri, luego se incorporaría como cantante Cayetano Ledesma. Su repertorio, los boleros. De hecho se van a Madrid para participaren un concurso nacional de Boleros y consiguen un honroso segundo puesto. Pero antes su popularidad empieza a sentirse a través de la radio.

Fue precisamente en Radio Juventud, donde en un alarde de audacia, junto a su hermana Paquita se encargaron de musicalizar la sección de Discos Dedicados que se emitía en los programas de fin de semana, donde ocultos entre las cortinas del escenario del salón de actos de la emisora complacían las peticiones de los oyentes. Se hacían llamar, El músico del antifaz -Cristo se cubría el rostro- y su hermana Paquita, la voz de terciopelo.

Llega 1957 y surgen Los Trovadores. Ángel Barceló, contrabajo, Francisco Bernabeu "Pacorro", batería y percusión, Paco Redondo, cantante, Emilio Leseduarte, saxo, Luis Gázquez, guitarra y Cristo Sánchez de la Higuera, piano. Esta fue la formación clásica del grupo al que se le puede considerar pionero de la música ligera en Almería durante el pasado siglo XX. No obstante durante sus años de existencia por el grupo pasaron otros excelentes músicos como Paco Oll -un militar que formaba parte de la banda de música del ejercito-, Pepito San Gil conocido como "el Machín blanco", Cayetano Ledesma, cantante, Paco Segado, Andrés Caparrós y Pepe Cruz como saxofonista.

Su desaparición se sitúa a mediados del año 1962, fecha en que uno de sus componentes deja la música, como fue el caso de Paco Redondo maestro de escuela que fue destinado fuera de la capital o Ángel Barceló que sustituyo a Paco Redondo unos años, se une a Luis Escobar para formar Los Ruthy Jazz.

En aquellas fechas, en Almería había pocos lugares donde actuar. Sólo en la sala de fiestas Manolo Manzanilla -local que inauguraron- o en el popular Club de Mar donde eran asiduos Los Trovadores. Hacían una música sencilla, pero no exenta de rigor. Sus componentes, Luis Gázquez, Cristo Sánchez de la Higuera, Barceló padre y "Pacorro" eran auténticos "showman" en el escenario. Se divertían a tope y divertían a tope al público. En la capital eran auténticos ídolos. Excepto Cristo, todos eran músicos profesionales, pero curiosamente nunca llevaban partituras en los atriles.

Dada su "productividad" tenían los instrumentos doblados para poder hacer frente a todas las contrataciones. Cristo y el resto del grupo compusieron muchas canciones. Una de ellas, titulada "Ven a mí", fue la ganadora en 1962 del primer festival de la canción de Almería. La cantó Paquita Sánchez, hermana de Cristo.

El único superviviente del grupo, Luis Gázquez recuerda entre otras muchas anécdotas la que vivieron en 1961. Ese año el festival de Benidorm lo ganó José Francis con la canción "Enamorada", escrita por Rafael de León y con música de Augusto Algueró. Los Trovadores, habían terminado de cargar los instrumentos y en una pequeña radio que uno de ellos llevaba escucharon la noticia del primer premio. La canción la repitieron dos o tres veces por la radio y en medio de la sorpresa, Cristo que seguía el asunto de cerca durante el trayecto hasta Adra les dijo a sus compañeros vamos a tocarla esta misma noche, "Que cada uno coja su parte". Y así fue, la montaron durante el camino y la presentaron a bombo y platillo durante su actuación en Adra dejando sorprendidos a la concurrencia. Los Trovadores eran imprevisibles. Todas las canciones que interpretaban llevaban arreglos personales del grupo y jamás tocaban dos veces la misma canción igual.

Cristo Sánchez de la Higuera compuso más de un centenar de canciones, de las que sesenta y tres están registradas en la Sociedad General de Autores y otras han sido recuperadas por su hija Day. Casi siempre, la voz la ponía su hermana Paquita. Además de "Ven a mí", fue especialmente interesante "Quiero llevarte" -un homenaje de Cristo a los emigrantes almerienses-, "Llanto de una guitarra" en homenaje a Carmen Amaya, "Cristiana Mora" con letra del poeta Gómez Montero o la popular "Chibiricocola" -un tema salsero-. Tras la disolución de Los Trovadores, Cristo siguió tocando hasta semanas antes de su muerte repentina en 1984. Aún parece estar viéndolo frente a su extraordinario piano interpretando aquellas nostálgicas melodías en el desparecido Gladis, La Barca o en el Bloody Mary de Aguadulce. Fue un pionero de la música joven que ya empezaba a invadir nuestro país.

José Ángel Pérez García